A la
llegada por mar, lo primero que se ve entre los barcos del puerto es la
pequeña y pintoresca iglesia de Agios Nikoalos, construida en el siglo
xiv. Esta imagen de postal
se completa con el colorido de las mansiones clásicas del puerto. Vista la
calle principal del puerto, merece la pena perderse por los callejones que
se esconden detrás de ella, llenos de tabernas, tiendas y jardines
increíbles. Entre estas calles se encuentra la histórica torre de Markellos,
sede del gobierno durante los años en que Egina fue capital del estado.
A
la izquierda del puerto se encuentra el monte Kolona, el lugar de la isla
más interesante arqueológicamente después del templo de Aphaea. Este
pequeño monte fue ocupado durante el período micaeno y entre los siglos
xvi y
xii a.C. se construyó allí
la primera fortificación. Sin embargo, su nombre viene de la única columna
que sobrevivió de un antiguo santuario de Apollo. El primer santuario fecha del
siglo vii a.C., aunque esta
columna es de un templo posterior construido en el 500 a.C. El Museo
Arqueológico completa esta visita histórica.
A tan
solo tres kilómetros de la ciudad, en el pueblo de Livali, se encuentra
la casa de Kazantazakis, el autor de Zorba, el griego. El escritor
vivió allí durante el período de entre guerras y fue desde allí desde
donde escribió la famosa novela.